Los personajes de este pasaje son Jesús, un
joven (quien era conocido más por su riqueza que por su nombre), y los
discípulos como testigos de aquel encuentro. De este hombre se dice que era:
joven, importante y rico:
- Marcos dice que: tenía muchas posesiones.
- Mateo dice que era: joven… y que tenía muchas
posesiones.
- Lucas además no señala que era un: Principal y
además, era muy rico.
Cualquiera podría pensar que era un hombre feliz. Que otra cosa se puede anhelar en la vida. Sin embargo, por su dialogo con Jesús, entendemos que a este hombre le faltaba algo: RVA Marcos 10:21
Entonces al mirarlo Jesús, le amó y le dijo: –Una cosa te falta: Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo. Y ven; sígueme.
Quizás lo más importante, lo que habría cambiado su vida de fría, rutinaria y sin sentido a una vida llena y plena, estaba justamente allí, conocer a Jesús, siguiéndole.
Ya desde aquí encontramos una enseñanza, la
plenitud de la vida no está en la juventud, la fama o la riqueza, el verdadero
sentido de la vida está en Jesús; por eso le dice “sígueme”
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