La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a
María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una
simple oración le regalamos nuestro corazón: Oh María, oh dulcísima, ¡oh dueña
mía! Vengo a entregarte lo poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo
pongas en oblación ante el Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que
no exista más y sea siempre la Voluntad del Padre Celestial. Cada día del mes
de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le regalaremos en cada jornada
de su mes una meditación, una oración, una decena del Santo Rosario y una
florecilla. De este modo iremos formando un ramo de flores para nuestra Reina
del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán en actitud de veneración.
viernes, 9 de mayo de 2025
¿Por qué la fe de la Virgen María? ¿Por qué una Reflexión para el Mes de Mayo?
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