Demasiada interesante Silvia su pregunta. En nombre del cielo, os pido posada, pues no
puede andar, mi esposa amada.
Aquí no es mesón, sigan adelante, yo no puedo
abrir, no sea algún tunante.
No sean inhumanos, denos caridad que el Dios
de los cielos se los premiará.
Ya se pueden ir, y no molestar porque si me
enfado los voy a apalear.
Venimos rendidos, desde Nazaret, yo soy
carpintero, de nombre José.
No me importa el nombre, déjennos dormir pues
yo ya les digo, que no hemos de abrir.
Posada te pido, amado casero, por solo una
noche, la reina del cielo.
Pues si es una reina, quien lo solicita,
¿cómo es que, de noche, anda tan solita?
Mi esposa es María, es Reina del cielo y
madre va a ser, del divino Verbo.
¿Eres tú José? ¿Tu esposa es María? ¡Entren,
peregrinos, no los conocía! Dios pague señores, vuestra caridad y los colme el
cielo de felicidad. Dichosa la casa, que alberga este día a la virgen pura ¡la
hermosa María!
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