Los evangelios apócrifos o extra canónicos son los escritos surgidos en los primeros siglos del cristianismo en torno a la figura de Jesús de Nazaret que no se incluyeron ni se aceptaron en el canon de las versiones más antiguas de la Biblia usadas por distintos grupos de cristianos, como la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, la Comunión anglicana y las Iglesias protestantes.
El término apócrifo (griego: ἀποκρύπτω [apocrýptō] > ἀπόκρυφος [apókryphos]), que originalmente significaba «ocultar lejos» y luego fue derivando en «oculto», «oscuro», se ha utilizado a través de los tiempos para hacer referencia a algunas colecciones de textos y de escritos religiosos sagrados surgidos y emanados en contextos judíos o cristianos. Con él se califican una cantidad de libros que las iglesias cristianas de los primeros siglos no reconocieron como parte de la Sagrada Escritura pero que se presentan con nombres o características que los hacen aparecer como si fueran libros canónicos.
Cuestión distinta es la de si un determinado escrito, forme o no parte de la Biblia, se considera o no un libro inspirado. Cuando un determinado escrito o libro merece considerarse como formando parte de la Biblia, se dice que es «canónico». El canon consiste en un elenco de los escritos bíblicos. Católicos, cristianos no católicos y judíos tienen distintos cánones. Cuando el carácter canónico de un escrito se reconoce tardíamente se dice que es «deuterocanónico». En ocasiones un libro puede ser simultáneamente apócrifo y no canónico. Tal sucede, por ejemplo, con el Evangelio según Felipe: ni Felipe es realmente su autor ni se considera que forme parte de la Biblia. Cuestiones distintas son las de si El Libro de la Sabiduría fue o no escrito por Salomón y la de si forma o no forma parte de la Biblia.
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