Estimada
Georgina. La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de
nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos
nuestro corazón: Oh María, oh dulcísima, ¡oh dueña mía! Vengo a entregarte lo
poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el
Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea
siempre la Voluntad del Padre Celestial. Cada día del mes de mayo tiene que ser
una flor para María. Por eso le regalaremos en cada jornada de su mes una
meditación, una oración, una decena del Santo Rosario y una florecilla. De este
modo iremos formando un ramo de flores para nuestra Reina del Cielo que
nuestros ángeles custodios le llevarán en actitud de veneración.
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