domingo, 17 de febrero de 2019

ESTA EDICION ESTARÁ VIDENTE DURANTE LA SEMANA DEL 18 AL 24 DE FEBRERO 2019

Aquí estamos de nuevo con ustedes en nuestro séptimo encuentro de este año 2019. 
En esta oportunidad seguiremos tratando de responder a once preguntas sobre la biblia que a menudo nos planteamos en nuestro silencio personal de meditación, pero no investigamos lo necesario, ni tan poco preguntamos ya sea a un Sacerdote, Obispo o Pastor.  Las 11 preguntas que nos vamos a plantear en nuestro encuentro de hoy son las siguientes:
¿Qué nos puede decir sobre la planta llamada mostaza?
¿Realmente que nos enseña la parábola de la semilla de mostaza?
¿Qué nos puede decir sobre el discípulo Mateo?
¿En qué momento nacen los tributos en la época de Jesús?
¿Quiénes eran realmente los cobradores de impuestos como Mateo?
¿Cómo se escribía en esa época de Jesús?
¿Qué problemas afrontaba un recaudador de impuestos en la época de Jesús?
¿Qué significaba para un oriental comer en la misma mesa?
¿Por qué era necesario separarse de un pecador?
¿Cuál es la situación actual de la investigación histórica sobre Jesús?
¿Qué relaciones tuvo Jesús con el Imperio Romano?
Lo más importante mis apreciados amigos y amigas cuando leemos la Biblia es estar seguros de que hemos comprendido todo el significado de las palabras y sobre todos de algunos conceptos relacionados con la época.
Por esa razón en esta estima entrega del año voy a tratar de compartir con ustedes algunos comentarios sobre algunas palabras o términos que encontramos en las Sagradas Escrituras, y que es muy importante conocer para asimilar mejor lo que el Espíritu Santo no quiere decir o manifestar sobre la Palabra de Dios.
DESARROLLO DE LAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS BÍBLICAS DE ESTA  SETIMA EDICIÓN

¿Qué nos puede decir sobre la planta llamada mostaza?
Claro que si comienzo diciendo que la mostaza es una planta que crece de forma silvestre en toda Palestina. En las orillas del lago llegaba a alcanzar hasta tres metros de altura.
La imagen de un árbol que sirve de cobijo a los pájaros y que da sombra a los que se acercan es un símbolo de la bondad y la generosidad de Dios (Ezequiel 17, 22-24).
En los antiguos dichos de los rabinos judíos, la semilla de mostaza era considerada la más pequeña de las simientes conocidas. Y aunque el arbusto de la mostaza no llega a ser un árbol, Jesús lo llamó así, exagerando, para resaltar cómo los planes de Dios sorprenden a los seres humanos y superan toda imaginación.

En la enseñanza de la semilla de mostaza se puede realizar una analogía de como Dios por medio de fe sembrada en las personas de igual manera que la semilla es sembrada en la tierra, en cierto momento otorga los frutos.
Dios a través de sus creyentes promueven y fomentan la creencia en la palabra, gran tarea por parte de estos quienes infunden la vida de Dios y las enseñanzas que su hijo Jesucristo.
No muchas personas poseen el don de transmitir la palabra del creador, aun mas darle la interpretación correcta en la que se basan dichos escritos, por lo que el desee ser un fiel creyente y seguidor de Dios deberá adoptar el estudio profundo de las enseñanzas de Jesús, como los hábitos que el empleaba de manera bondadosa y humilde permitiéndole así tomar el corazón de las personas.
También se puede apreciar que se resalta el hecho de sin importar el tamaño del inicio cuando la intensión va de la mano da Dios se convertirá en algo grandioso, he aquí el poder divino.
Muchas personas no toman en cuenta esto cuando van a iniciar cualquier actividad en su vida, se olvidan de que ante cualquier proyecto o acción ha de encomendarse a Dios porque solo él tiene la respuesta y guiara en paso firme si es eso lo conveniente.
¿Qué nos puede decir sobre el discípulo Mateo?
Con mucho gusto:  De Mateo, uno de los doce discípulos de Jesús, sabemos por los datos que nos dan los evangelios, que era hijo de un tal Alfeo y que su oficio era cobrar impuestos en la aduana de Cafarnaum, ciudad de paso de las caravanas que llegaban a Palestina procedentes de Damasco.
El evangelio de Lucas y el de Marcos le llaman también Leví. Desde el siglo II se le consideró autor de uno de los cuatro evangelios.

¿En qué momento nacen los tributos en la época de Jesús?
Es muy importante señalar que, desde la época de la dominación persa, Israel conoció el pago de impuestos a una potencia extranjera.
Pero sólo hasta los tiempos del imperio romano empezaron a cobrarse tributos de forma sistemática. Toda provincia romana debía contribuir al fisco de Roma, aunque algunas ciudades y príncipes aliados del imperio podían cobrarlos para su propio provecho.
Era el caso del tetrarca Herodes Antipas, que los recaudaba en distintas ciudades de Galilea, entre ellas Cafarnaum.
Los impuestos eran una dura carga para el pueblo y una importante arma de control político en manos de los gobernantes. A las sumas ya establecidas se añadían todo tipo de prebendas y sobornos que había que ofrecer a las autoridades y a los servicios administrativos. La corrupción se extendía desde los más bajos hasta los más altos puestos del poder.

Los cobradores o recaudadores de impuestos, llamados publicanos, formaban parte de la categoría social más despreciable del país, junto a usureros, cambistas, jugadores de azar y pastores.
En su oficio, además del estricto cobro del tributo, suficiente motivo para hacerse acreedores del odio del pueblo, realizaban todo tipo de trampas.
Por estar basado en el fraude y por ser imposible de conocer el número de todos los estafados o engañados, ser publicano era una mancha social que suponía la pérdida de todos los derechos civiles y políticos.
En el lenguaje popular, los cobradores de impuestos se asociaban siempre con ladrones, paganos, prostitutas, asesinos y adúlteros, con la hez de la sociedad. Todo esto pone de relieve el fuerte escándalo que constituyó el que Jesús llamase a un publicano a formar parte de su grupo y el que dijese en varias ocasiones que su mensaje estaba destinado a “publicanos y pecadores”.

¿Cómo se escribía en esa época de Jesús?
En tiempos de Jesús se escribía usualmente en papiros. El papiro era un arbusto acuático, que crecía cerca de los pantanos.
Se cosechaba al norte del lago de Tiberíades. Con sus fibras se hacían cestas, barcas y una especie de papel que podía enrollarse con facilidad.
La tinta con la que se escribía sobre el papiro era un colorante negro, formado principalmente de hollín, bastante espeso. Muchos escribientes llevaban el tintero colgado a la cintura. Los recaudadores de impuestos tenían que dominar la escritura. Y debían tener también nociones de griego, porque en su oficio se relacionaban con comerciantes de otros países. Frente a los conocimientos que tendría un hombre como Mateo, la cultura de Jesús resultaba notablemente inferior.

¿Qué problemas afrontaba un recaudador de impuestos en la época de Jesús?
El publicano o recaudador de impuestos, además de ser aborrecido por el pueblo, era un ciudadano proscrito civilmente.
Su testimonio no tenía ningún valor jurídico y de alguna forma se le equiparaba al esclavo, por la inferioridad en la que se encontraba ante el resto de sus compatriotas.
Como “pecador”, se le rechazaba moralmente y esto llegaba al extremo de que el dinero proveniente de las cajas del cobro de impuestos no podía aceptarse como limosna para los pobres por considerarlo dinero injusto. El desprecio popular se extendía también a la familia de los publicanos.

¿Qué significaba para un oriental comer en la misma mesa?
Entre los orientales, comer con una persona en la misma mesa es muestra de respeto, de fraternidad y de perdón. Compartir la mesa era compartir la vida.
Que Jesús no sólo se relacionara con publicanos, sino que compartiera con ellos la mesa resultó un gran escándalo.
Al escándalo moral se unía el escándalo político por ser los publicanos colaboradores de Roma. Las comidas de Jesús con “publicanos y pecadores” tuvieron también significación teológica.
En los evangelios son presentadas como una anticipación del banquete final del mundo, en el que Dios sentará a su mesa en los primeros puestos a los que los “buenos” rechazaron como los últimos.

¿Por qué era necesario separarse de un pecador?
Separarse de los pecadores era el máximo deber de un hombre que quisiera agradar a Dios.
La religión que practicaban los piadosos en tiempo de Jesús sostenía que Dios rechazaba al pecador y sólo lo acogía si se arrepentía y cambiaba de conducta.
Sólo entonces, el pecador era objeto del amor de Dios: cuando se transformaba en justo. Jesús revolucionó está arraigada idea religiosa proclamando, con palabras y acciones que para Dios no cuenta la moral, que Dios demuestra un amor especial a los considerados inmorales.

Esta idea era escandalosa, representaba la disolución de toda “moral”. Hasta el final de su vida Jesús fue acusado por las personas decentes de una conducta inmoral, porque “bebía y comía con publicanos y pecadores”.

¿Cuál es la situación actual de la investigación histórica sobre Jesús?
Excelente pregunta los felicito por hacerla. Comienzo explicando que desde que en el siglo XIX se aplicaran los modernos métodos de la ciencia histórica a los textos evangélicos, la investigación sobre Jesús ha pasado por diversas etapas. Superados los prejuicios racionalistas de los inicios de la investigación y los métodos hipercríticos que dominaron buena parte del siglo XX, la situación actual es mucho más positiva y abierta. El escepticismo en el que se situó la investigación sobre Jesús a mediados del siglo pasado ha quedado superado (ver ¿Qué sabemos realmente sobre Jesús?).
En la actualidad se conoce mucho mejor el contexto histórico y literario en el que vivió Jesús y en el que los evangelios fueron escritos. La mayor familiaridad con la literatura Inter testamentaria, es decir, con las obras del mundo judío contemporáneas a Jesús y los evangelistas (comentarios de libros bíblicos y traducciones al arameo, los textos de Qumrán, literatura rabínica, etc.), ha permitido ilustrar, verificar y comprender con más hondura los relatos evangélicos y la imagen de Jesús en el judaísmo de su tiempo.
Otras fuentes provenientes del mundo grecorromano han proporcionado mejores conocimientos de las influencias de carácter helenístico en la Galilea en que vivió Jesús y, por tanto, el contacto de esa región de Palestina con moldes culturales del mundo griego.
Además, los testimonios de escritos apócrifos, posteriores con toda probabilidad a los evangelios canónicos, y otros textos cristianos y judíos del siglo II han servido para analizar las tradiciones a las que se remontan esos libros y contextualizar mejor las afirmaciones contenidas en los evangelios.
También se han incorporado a la investigación sobre Jesús hallazgos arqueológicos recientes, entre los que son de especial interés los que provienen de las excavaciones que se están llevando a cabo en Galilea, muy ilustrativas para nuestro conocimiento de esta helenizada región de Palestina en el siglo I. Finalmente, a la mayor comprensión de las fuentes se ha añadido el empleo de nuevos métodos y aproximaciones exegéticas (literarias, canónicas, etc.), que ha contribuido a superar las limitaciones y rigideces del método histórico empleado en épocas anteriores.
Nuestro conocimiento histórico de Jesús es, por tanto, cada vez más sólido. Los evangelios son por ello dignos de credibilidad y, a los ojos de un historiador imparcial, se puede descubrir en ellos un gran conjunto de gestos, de palabras, de acciones de Jesús con los que él manifestó la singularidad de su persona y de su misión.
Fuente:
J. Chapa, «History and Jesus of Nazareth», en I. Olábarri y F. J. Caspistegui (eds.), The Strength of History at the Doors of the New Millenium. History and other Human and Social Sciences along XXth Century (1899-2002), Eunsa, Pamplona 2004, 453-505;
F. Varo, Rabí Jesús de Nazaret, Bac, Madrid 2005.

Dentro del complejo panorama social y político del mundo en que vivió, muchas veces crispado, llama la atención el hecho de que Jesús no manifiesta de entrada una repulsa abierta del estado romano, aunque tampoco lo acepta acríticamente.
Un episodio significativo es aquel mencionado por los tres evangelios sinópticos en el que algunos fariseos, puestos para la ocasión de acuerdo con unos herodianos, tratan de atraparlo con una pregunta capciosa: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas de verdad el camino de Dios, y que no te dejas llevar por nadie, pues no haces acepción de personas. Dinos, por tanto, qué te parece: ¿es lícito dar tributo al César, o no?» (Mt 22,16-17). La reacción de Jesús es bien conocida: «Conociendo Jesús su malicia, respondió: —¿Por qué me tentáis, hipócritas? Enseñadme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un denario. Él les dijo: —¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Del César —contestaron—. Entonces les dijo: —Dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,18-21).
La respuesta de Jesús trasciende el horizonte humano de sus tentadores. Está por encima del sí y del no que querían arrancarle. La cuestión era muy insidiosa, pues intentaba reducir la actitud religiosa y trascendente de Jesús a un compromiso temporal. La pregunta, en el contexto en que estaba planteada, casi le obligaba a decantarse como colaboracionista del régimen ocupante de Palestina, o como revolucionario.
Frente a esa provocación Jesús no confunde Reino de Dios con estado. De una parte reconoce las competencias del estado en la organización de cuanto se ordena al bien común, como es la recaudación de impuestos. Pero la soberanía del estado no es absoluta. En el mundo romano de entonces, donde se tributaba culto divino al emperador, Jesús no reconoce al estado esa esfera de competencia: hay cosas que no deben darse al César sino a Dios. La institución civil y la religiosa, según la enseñanza de Jesús, no deben confundirse ni entrometerse en cuestiones que no son su incumbencia, sino armonizarse, respetando cada una la esfera de la otra.
La vida de muchos primeros cristianos, ciudadanos corrientes que trabajaban cada uno con sus conciudadanos en la construcción de la sociedad en que vivían, pero que ofrecieron un testimonio martirial cuando leyes injustas les pretendían obligar a no respetar lo que es de Dios, son la mejor exégesis de esas palabras de Jesús.
En esta oportunidad para concluir con este encuentro queremos compartirles un video muy particular: La verdad os hará libres, Documental antiguo pero de gran calidad por los datos históricos que aporta. El concilio de Nicea, paralelismos con la religión egipcia, datos sobre los manuscritos del mar muerto, etc. Son muchos los datos aportados por historiadores y arqueólogos de una forma neutra, sin el filtro de la fe Romana.
Se habla de la rama gnóstica, una secta cristiana que fue aniquilada por los padres del cristianismo romano actual por portar una verdad reveladora que liberaría al ser en vez de controlarlo. Una noción espiritual muy diferente a la fe romana que todos conocemos. Lo recomendamos!


NUESTRO PRÓXIMO ENCUENTRO SERA EL 
LUNES 25 DE FEBRERO 2019.

domingo, 10 de febrero de 2019

ESTA EDICION ESTARA VIDENTE DURANTE LA SEMANA DEL 11 AL 17 DE FEBRERO 2019


Aquí estamos de nuevo con ustedes en nuestro sexto encuentro de este año 2019. En esta oportunidad seguiremos tratando de responder a diez preguntas teológicas sobre la biblia que a menudo nos planteamos en nuestro silencio personal de meditación, pero no investigamos lo necesario, ni tan poco preguntamos ya sea a un sacerdote o pastor.  Las 10 preguntas que nos vamos a plantear y analizar en esta semana son las siguientes:
¿Cómo era la actividad religiosa en una sinagoga en la época de Jesús?
¿Existía en la aldea de Nazaret alguna sinagoga?
¿Se puede decir que en la sinagoga de Nazaret Jesús dio un paso muy importante?
¿Cuál era el lugar más sagrado en una sinagoga?
¿Qué idiomas se supone que hablaba Jesús?
¿Qué era el Año de Gracia en esa época?
¿Nos podría hablar un poco sobre la pequeña aldea de Keriot?
¿Tenía Pedro algún apodo?
¿Qué nos puede decir de los hermanos Macabeos?
¿Qué significa Reino de Dios?
Lo más importante mis apreciados amigos y amigas cuando leemos la Biblia es estar seguros de que hemos comprendido todo el significado de las palabras y sobre todos de algunos conceptos relacionados con la época.
Por esa razón en esta sexta entrega del año voy a tratar de compartir con ustedes algunos comentarios sobre algunas palabras o términos que encontramos en las Sagradas Escrituras, y que es muy importante conocer para asimilar mejor lo que el Espíritu Santo no quiere decir o manifestar sobre la Palabra de Dios.

DESARROLLO DE LAS PREGUNTAS y RESPUESTAS TEOLÓGICAS DE ESTA  SEXTA EDICIÓN:
¿Cómo era la actividad religiosa en una sinagoga en la época de Jesús?
Debo decirle que cuando el pueblo se reunía los sábados en la sinagoga, comenzaba siempre la oración con la recitación del “Shema” (“Escucha Israel”, Deuteronomio 6, 4-9.). Es una de las plegarias preferidas de la piedad judía, que tiene hasta el día de hoy la costumbre de escribirla y colocarla en el marco de la puerta de las casas. Después de esta oración seguían otras 18 plegarias rituales que precedían a la lectura de las Escrituras.

¿Existía en la aldea de Nazaret alguna sinagoga?
Desde luego que si: en Nazaret se conserva una pequeña sinagoga edificada sobre los restos de la del tiempo de Jesús. Aquella debió ser una construcción aún más pequeña que la actual, por tener tan pocos vecinos la aldea.
Como todas las sinagogas, estaba orientada de tal forma que, al rezar, el pueblo miraba hacia el Templo de Jerusalén, centro religioso del país. En la sinagoga, los varones se cubrían la cabeza con un manto y las mujeres no se mezclaban con ellos. Se les destinaba un lugar apartado, separado por una rejilla. Tampoco en la sinagoga las mujeres podían leer en público las Escrituras ni comentarlas.


Estas en lo cierto en la sinagoga de Nazaret, Jesús dio un paso importante en la maduración de su conciencia. Aplicarse a sí mismo la frase de Isaías “El Espíritu está sobre mí” era una forma de reconocerse profeta, en la tradición de todos los profetas que le habían precedido.
Después de su muerte y de dar testimonio de su resurrección, la iglesia primitiva acumuló sobre Jesús títulos para describir su misión: Señor, Hijo de Dios, Cristo.
La historia que recogen los evangelios deja ver, sin embargo, que el título con que fue aclamado unánimemente por el pueblo y por sus discípulos fue el de profeta. El profeta se define en oposición a la institución.
A Jesús no debemos considerarlo como un teólogo o un maestro religioso más radical que otros, aunque dentro de la institución. No podía serlo. Le faltaba lo que hacía a los maestros de su tiempo: los estudios teológicos. La formación de los maestros era rigurosa, duraba muchos años, comenzaba desde la infancia.
Cuando a Jesús le llamaron “rabí” (maestro, señor), le estaban aplicando un tratamiento que en su tiempo era habitual y que no debe traducirse como maestro en sentido de teólogo. Más bien, a Jesús lo acusaron los maestros de enseñar sin tener autorización (Marcos 6, 2).


Muy interesante pregunta. El lugar más sagrado de la sinagoga se encontraba en la pared que se orientaba hacia Jerusalén. Allí se guardaban los pergaminos de la Torá (Ley), donde estaban escritos los libros sagrados, los que hoy se conocen como Antiguo Testamento. No eran libros como los actuales, sino pergaminos enrollados. Se guardaban en cajas de madera artísticamente labradas.
Era costumbre que cualquiera de los hombres presentes en la sinagoga leyera un fragmento de la Escritura y después lo comentara a sus paisanos según su inspiración.
Esta misión no era exclusiva de los rabinos y participaban en ella los laicos varones. El texto que Jesús leyó en la sinagoga de Nazaret, momento con el que dio comienzo a su actividad pública, lo tomó del capítulo 61 del libro del profeta Isaías en los versos 1 al 3.


Jesús, como todos los israelitas de su tiempo, hablaba en arameo, pero al leer tenía que emplear el hebreo. El arameo es una lengua del mismo tronco lingüístico que el hebreo, hablada aún en algunos pueblos de Siria.
Se usaba en todo el país como lenguaje familiar y popular desde unos cinco siglos antes de nacer Jesús. A partir de aquella época, el hebreo se limitó a ser la lengua de los doctores de la Ley.
En hebreo se escribían las Escrituras. El rollo en el que leyó Jesús en la sinagoga de Nazaret estaba escrito en hebreo. Jesús, un campesino nada familiarizado con esa lengua culta y además hombre de pocas letras, titubearía al leer en público.

¿Qué era el Año de Gracia en esa época?
Muy buena pregunta debo comenzar diciendo que el Año de Gracia era una institución legal muy antigua que se remontaba a los tiempos de Moisés.
Se llamaba también Año del Jubileo, porque se anunciaba con el toque de un cuerno llamado en hebreo “yobel”. El Año de Gracia debía cumplirse cada 50 años.
Al llegar esa fecha, las deudas debían anularse, las propiedades adquiridas debían volver a sus antiguos dueños con el fin de evitar la excesiva acumulación y los esclavos debían ser dejados en libertad.
La ley era expresión y proclamación de que el único dueño de la tierra es Dios. Desde el punto de vista social ayudaba a mantener unidas a las familias en torno a un patrimonio suficiente para garantizar una vida digna.
Era también un memorial de la igualdad original que existió al llegar el pueblo de Israel a la Tierra Prometida cuando nada era de nadie y todo era de todos (Levítico 25, 8-18). En el mismo sentido existía también la institución del Año Sabático, que debía cumplirse cada siete años.
Estas instituciones legales se entendían como leyes de liberación. Así fueron proclamadas por Jesús en la sinagoga de Nazaret, donde se presentó el cumplimiento del Año de Gracia como el punto de partida para iniciar un cambio urgente en el país dada la gran diferencia que existía entre pobres y ricos.

Judas fue uno de los doce discípulos de Jesús. Llamarlo el Iscariote o el de Kariot pequeña aldea de la región de Judá. Especialistas en el tema de los zelotes, movimiento clandestino y armado de oposición a la ocupación romana, ven en el apelativo “iscariote” una deformación de “sicario”.
Los sicarios eran el grupo más fanáticamente nacionalista entre los zelotes. Se llamaban así porque usaban “sicas” (puñales o dagas) para cometer atentados terroristas contra los romanos.

¿Tenía Pedro algún apodo?
Aunque no era de Alajuela si lo tenía. Simón, uno de los doce discípulos del grupo de Jesús es apodado en el evangelio como “el cananeo” o “el zelote” (Lucas 6, 15).
El apodo que Jesús dio a los hermanos Santiago y Juan, al llamarlos “Boanerges” (hijos del trueno), y el sobrenombre que dio a Simón Pedro, llamándolo “barjona”, parecen ser nombres de lucha relacionados con el movimiento zelote.





Los hermanos Macabeos eran muy partoculares, héroes de la resistencia judía contra la dominación griega en Israel, vivieron unos 160 años antes de Jesús.
Organizaron una auténtica lucha guerrillera y lograron importantes victorias contra el poderoso imperio griego. En la memoria del pueblo eran un símbolo de valentía, patriotismo y libertad.



¿Qué significa Reino de Dios?

Amigos y amigas; El concepto de Reino de Dios es uno de los más frecuentes en las palabras de Jesús conservadas en los evangelios. Jesús hizo varias comparaciones para dar a entender qué era el Reino que él anunciaba.



Entre otras cosas, dijo que el Reino de Dios era un vino nuevo que rompía los odres viejos, una nueva forma de entender a Dios, una nueva forma de vivir. Esta comparación la hizo Jesús en los comienzos de su actividad pública, rescatando la importancia de las leyes sociales del tiempo de Moisés, el Año de Gracia entre ellas, que buscaban la igualdad entre los seres humanos y evitar que unos acumularan en exceso a costa de otros que se morían de hambre.
Eran leyes antiguas que no se habían cumplido y que Jesús quiso rescatar con el vino nuevo del Reino de Dios. Jesús anunció que el Reino de Dios debe comenzar en la tierra borrando las diferencias entre pobres y ricos, entre hombres y mujeres, repartiendo equitativamente los bienes de la tierra, viviendo todos los seres humanos como hermanos y como hijos e hijas de un mismo Padre, con los mismos derechos y las mismas oportunidades. En la concepción de Jesús, cuando esto sucede, ha llegado el Reino de Dios.
Si Dios me lo permite nos volveremos a encontrar
El lunes 18 de febrero 2019

domingo, 3 de febrero de 2019

ESTA EDICION ESTARA VIDENTE DURANTE LA SEMANA DEL 4 AL 10 DE FEBRERO 2019


Aquí estamos de nuevo con ustedes en nuestro quinto encuentro de este año 2019.
En esta oportunidad seguiremos tratando de responder a diez preguntas teológicas sobre la biblia que a menudo nos planteamos en nuestro silencio personal de meditación, pero no investigamos lo necesario, ni tan poco preguntamos ya sea a un sacerdote o pastor.
Las 10 preguntas que nos vamos a plantear y analizar en esta semana son las siguientes:
1.    ¿En qué momento de la historia podemos ubicar el nacimiento surgimiento de las sinagogas?
2.  ¿Qué ocurría con la falta de conocimiento por no decir ignorancia de la gente de esa época?
3.    ¿Qué se saBEde lo que fue la casa del apostol Pedro?
4.  ¿Existían los adultos mayores en la época de Jesús como ahora?
5.    ¿Qué concepto sobre la lepra se tenía en la época de Jesús? ¿Y qué concepto se tiene en la actualidad?

6.  ¿Cuáles son las características de la lepra como enfermedad?
7.  ¿Qué nos indican las estadísticas sobre los milagros de Jesús?
8.    ¿Qué se decía sobre las prostitutas en la época de Jesús?
9.  ¿En algún momento Jesús se refirió a las prostitutas’
10.              ¿En la época de Jesús como era la iluminación de las casas?
 
Lo más importante mis apreciados amigos y amigas cuando leemos la Biblia es estar seguros de que hemos comprendido todo el significado de las palabras y sobre todos de algunos conceptos relacionados con la época.

Por esa razón en esta quinta entrega del año voy a tratar de compartir con ustedes algunos comentarios sobre algunas palabras o términos que encontramos en las Sagradas Escrituras, y que es muy importante conocer para asimilar mejor lo que el Espíritu Santo no quiere decir o manifestar sobre la Palabra de Dios.


DESARROLLO DE LAS PREGUNTAS y RESPUESTAS TEOLÓGICAS DE ESTA       quinta EDICIÓN:

Muy interesante pregunta. Unos 500 años antes de Jesús, cuando fue destruido el Templo de Jerusalén y el pueblo de Israel fue deportado, los judíos comenzaron a construir sinagogas, casas de oración, donde reunirse a orar y a leer las Escrituras, en las que no se ofrecía ningún sacrificio.
En tiempos de Jesús, aunque ya había un nuevo Templo en Jerusalén, existían muchísimas sinagogas por todo el país. En Cafarnaum había una pequeña, sobre la que fue construida, cuatro siglos después, otra mayor, de la que se conservan ruinas de gran valor histórico. En la sinagoga se reunía todo el pueblo los sábados para asistir a la oración y escuchar al rabino o a cualquier paisano que quisiera hacer comentarios a los textos de la Escritura que se habían leído.
La sinagoga no es el equivalente exacto de los actuales templos cristianos. Era un lugar más familiar, más popular y más laico, en el que se podía hablar libremente, sin que fuera necesaria la presencia de ningún ministro sagrado. El rabino era un maestro-catequista, no un sacerdote.

¿Qué ocurría con la falta de conocimiento por no decir ignorancia de la gente de esa época?
Es muy importante señalar que, en los tiempos de Jesús, como durante muchísimos siglos en la antigüedad, la falta de conocimientos científicos y la ignorancia sobre el funcionamiento del cuerpo humano, hacía que se atribuyera a la acción de los demonios algunas enfermedades.
Sobre todo, las enfermedades mentales, ya que los gritos, ataques y falta de control de los movimientos del enfermo, resultaban llamativos y enigmáticos. Decir “loco” equivalía a decir “endemoniado” y por esto, era lo mismo que decir impuro: dominado o poseído por un “espíritu impuro”, el diablo.

La mayoría de las religiones antiguas consideraron que en el mundo hay personas, cosas o acciones impuras y, como contrapartida, personas, cosas o acciones puras. Unas y otras “contagian”. Esa impureza no tiene nada que ver con la suciedad exterior. Ni la pureza con la limpieza. Tampoco tiene que ver con lo moral, “lo bueno” o “lo malo”. Lo “impuro” es lo que está cargado de fuerzas peligrosas y desconocidas y lo “puro” es lo que tiene poderes positivos. Quien se acerca a lo impuro, no puede acercarse a Dios. La pureza-impureza es una idea fundamentalmente “religiosa”.

Desde muy antiguo, la religión de Israel había asimilado esta forma de pensamiento y existían multitud de leyes para resguardarse de la impureza referidas a la sexualidad (la menstruación y la blenorragia eran formas de impureza); a la muerte (un cadáver era impuro); a algunas enfermedades (la lepra, la locura hacían impuro); a algunos alimentos y animales (el buitre, la lechuza, el cerdo eran, entre otros muchos, animales impuros). La mayoría de estas leyes se conservan en el libro del Levítico.
A medida que el pueblo fue evolucionando de una religión mágica a una religión de responsabilidades personales, estas ideas fueron cayendo en desuso. Sin embargo, algunos grupos las observaban escrupulosamente, y de ahí los prolongados y minuciosos lavatorios o purificaciones para hacerse agradables a Dios. Jesús echó por tierra todas estas ideas y costumbres y con su palabra y sus actitudes borró la frontera entre lo puro y lo impuro, idea central en la antigua religión.
19- LA SUEGRA DE PEDRO
Los cimientos de la casa de Pedro, en las ruinas de Cafarnaum, son uno de los lugares con mayor autenticidad histórica entre los recuerdos materiales de la vida de Jesús.
De la casa de Pedro se conserva el basamento original y el dintel de entrada. Con toda certeza, Jesús lo cruzaría cientos de veces. Estos cimientos dejan ver un espacio de vivienda reducidísimo donde la familia de Pe­dro viviría muy pobremente.
Las casas en esa época se construían unas junto a otras, de forma que varias casas y varias familias compartían una especie de patio común, cuyo trazado puede apreciarse en las ruinas.
Simón Pedro es el discípulo de Jesús de quien más información nos dan los evangelios. Son abundantes los datos sobre su carácter apasionado y espontáneo. Además, los evangelios recuerdan que tenía suegra y, por lo tanto, estaba casado.

¿Existían los adultos mayores en la época de Jesús como ahora?
En los tiempos de Jesús había menos personas mayores que hoy en día. La vida de las personas era más corta porque se tenían muy pocos conocimientos médicos. La mayoría de los hombres y mujeres moría joven según los criterios actuales. Los ancianos eran muy queridos en Israel y su presencia inspiraba respeto en la familia. Eran también los responsables de transmitir la historia familiar y las tradiciones culturales.

¿Qué concepto sobre la lepra se tenía en la época de Jesús? ¿Y qué concepto se tiene en la actualidad?
Comencemos con la primera pregunta: La lepra, que en la Biblia engloba muchas otras enfermedades de la piel (erupciones, ronchas, manchas, granos), era una enfermedad muy temida. Se la consideraba siempre como un castigo de Dios y se obligaba al leproso a separarse de su familia y de la comunidad y a vivir aislado.

El leproso era, además de un enfermo repugnante, un impuro desde el punto de vista religioso y, por eso, eran los sacerdotes los que tenían que dictaminar tanto la enfermedad como la curación, si ésta se producía.
En el Antiguo Testamento es muy extensa y pormenorizada la legislación sobre la lepra. Por ser una enfermedad tan horrible, era creencia popular que la lepra desaparecería cuando llegara el Mesías.
Los leprosos debían vivir apartados, en cuevas. No podían acercarse a las ciudades y, cuando iban por un camino, tenían que gritar para prevenir a los sanos de su impureza. El aislamiento al que se les sometía no estaba basado únicamente en el contagio que producía la enfermedad, sino en razones religiosas: estos enfermos eran “malditos de Dios”. El hecho de que Jesús se acercara a los leprosos y los tocara fue, más que un gesto de compasión, una voluntaria violación de la ley religiosa que hacía culpable al que tocara a un impuro (Levítico 5, 3).
Pasemos ahora a su segunda pregunta sobre la lepra: ¿Y qué concepto se tiene en la actualidad?
¿Comencemos hablando sobre lo Qué es? La lepra o enfermedad de Hansen es una enferm¿Y qué concepto se tiene en la actualidad?
edad infecciosa crónica producida por la bacteria Mycobacterium Leprae (bacilo ácido-alcohol resistente) que afecta, especialmente, al sistema nervioso periférico, la piel, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos. Se caracteriza por la aparición de úlceras cutáneas, falta de sensibilidad en la piel y debilidad muscular.
El ser humano es el único blanco conocido para esta enfermedad. Aunque el contagio es muy difícil, se produce de persona a persona por contacto directo cuando hay proximidad con un enfermo no tratado debido a que se transmite a través de gotículas nasales y orales.
Em relación a las causas le puedo decir lo siguiente: La lepra surge por la bacteria Mycobacterium Leprae. Su período de incubación oscila entre los nueve meses y los 20 años, según datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.
La transmisión se produce principalmente cuando una persona con lepra estornuda y los que están a su alrededor aspiran esas gotas en el aire contaminado, cuando existe un contacto estrecho y habitual con enfermos no tratados. Muchas de las personas que entran en contacto con una persona enferma no acaban infectadas porque su sistema inmune aplaca la bacteria.
Los más afectados suelen ser jóvenes de entre 20-30 años. Sin embargo deben tener especial cuidado las embarazadas, ya que, pueden transmitirles al feto la infección, en este caso, es recomendable realizar las pruebas pertinentes al recién nacido. Raramente aparece en menores de tres años. 
Pasemos ahora a mencionar los síntomas: Las principales manifestaciones que pueden aparecer son las siguientes:

·         Las lesiones cutáneas son las reacciones más frecuentes. Suelen ser más claras que el color normal de la piel.
·         Pueden aparecer lesiones en la piel que no curan después de algunas semanas o meses.
·         Adormecimiento de la piel debido al daño en los nervios debajo de la piel.
·         Debilidad muscular.
En cuanto a la prevención es importante señalar que  el riesgo de contraer lepra es muy bajo, aún así, la mejor manera de prevenir la enfermedad es el diagnóstico y tratamiento precoz de las personas infectadas y realizar controles a los que  han estado en contacto con los enfermos de lepra.
Se me olvidaba mencionar los dos tipos de lepra que existen
·         Lepra Paucibacilar (PB): es la menos grave (2-5 lesiones cutáneas). Aparecen manchas en la piel y pérdida de sensibilidad en esas zonas. Las personas contagiadas con este tipo de lepra responden rápidamente al tratamiento.
·         Lepra Multibacilar (MB): es la más grave, pero tiene cura. Se caracteriza por múltiples lesiones cutáneas, inflamación de los nervios, congestión nasal y epistaxis.

Sobre el diagnóstico es muy importante señalar que para saber con exactitud si padece la enfermedad se pueden realizar una serie de pruebas: la biopsia de la piel o raspado de la piel. Se trata de una extracción de una muestra de la piel para su examen microscópico. No suele tardar más de 15 minutos. Hay distintos tipos de biopsia de la piel según la profundidad de la muestra extraída.
Otra prueba que puede realizar el especialista es la lepromina cutánea, es un examen para determinar qué tipo de lepra padece la persona. En estos casos, el médico inyecta una muestra, no infecciosa, debajo de la piel y marca el sitio de la inyección que será examinado a los tres días y a los 28 para ver si hay reacción y cuantificarla.
Por último, en relación con su tratamiento le puedo contar que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el primer avance importante en el tratamiento se realizó en los años 40 con la dapsona. En los años 60 se conocieron la rifampicina y la clofazimina, juntos se añadieron, a lo que hoy conocemos como tratamiento multimedicamentoso (TMM). La OMS proporciona el tratamiento multimedicamentoso gratuitamente a todos los enfermos de lepra. El TMM consiste en la administración de dapsona y rifampicina para todos los pacientes, a los que se añade clofazimina en caso de enfermedad multibacilar (la más severa).
En la actualidad para la lepra paucibacilar se recomienda una combinación de rifampicina y dapsona durante seis meses y una combinación de rifampicina, dapsona y clofazimina durante 12 meses en la lepra multibacilar, prolongándose más tiempo en casos especiales.
Control del progreso del tratamiento:
·         En las citas mensuales, el personal correspondiente deberá vigilar la aparición de reacciones adversas, por ejemplo, la diarrea.
 
·         Cada año se debe realizar un examen clínico que se compone de: una exploración física en general, una valoración clínica específica de lepra y el estudio bacteriológico.
El conocimiento que se tiene actualmente de la enfermedad hace posible la eliminación de la misma, a lo que se tiene que sumar esfuerzos médicos, sociales, políticos y científicos. 
En los cuatro evangelios se le atribuyen a Jesús hasta 41 milagros. Mateo es el que cita mayor cantidad: 24. Y Juan, el que menos: 9. Las narraciones de milagros están estrechamente ligadas a toda la actividad de Jesús.
La mayoría de los hechos milagrosos consignados son curaciones de distintas enfermedades. Aun los críticos más severos admiten que Jesús debió ser un hombre con poderes para sanar a los enfermos, para aliviarlos o para fortalecer su fe en que podían curarse. Poderes que son difíciles de precisar hoy a dos mil años de distancia.
Desde un punto de vista teológico, los evangelios proponen que se vea en cada hecho milagroso no un portento extraordinario, sino un signo de liberación.
21- LA CALLE DE LOS JAZMINES
¿Qué se decía sobre las prostitutas en la época de Jesús?
No sólo por la “impureza” de su oficio, sino por su condición, una de las más bajas en la sociedad de tiempos de Jesús, las prostitutas eran mujeres marginadas y despreciadas por todos. No por Jesús, que habló de ellas poniéndolas por modelo de apertura al mensaje liberador y, por esto, primeras destinatarias del Reino de Dios (Mateo 21, 31).
Las palabras de Jesús y su actitud positiva hacia las prostitutas constituyeron un gravísimo escándalo para las personas religiosas de su tiempo.
¿En algún momento Jesús se refirió a las prostitutas?
Claro que sí: Jesús no sólo dijo que Dios abre privilegiadamente las puertas de su Reino a las prostitutas, sino que se acercó especialmente a una de ellas, llamada María, la Magdalena.
La condición de María y la relevancia que le dan los evangelios han dado origen en algunas novelas y películas a una interpretación de su relación con Jesús como la de un enamoramiento frustrado.
Sin entrar o salir de esta hipótesis, sin más base que la imaginación literaria, lo más importante es la enorme capacidad que tendría Jesús para hacerse amigo y dar esperanza a unas mujeres que, al ser objeto del desprecio de todos, se menospreciaban también a sí mismas. Al actuar así, Jesús cumplía la promesa de los profetas: Dios sale a buscar a los perdidos (Ezequiel 34, 16).
¿En la época de Jesús como era la iluminación de las casas?
Es muy importante señalar que en tiempos de Jesús las casas se iluminaban con lámparas de aceite. Se hacían habitualmente de arcilla y tenían dos aberturas, una para colocar la mecha y otra para echar el aceite.
Las lámparas ardían con frecuencia toda la noche, con el fin de alejar los malos espíritus. Se han encontrado muchas de estas lámparas en el interior de las sepulturas de la época.
Si Dios me lo permite nos volveremos a ver el lunes 11 de febrero para abalizar mas preguntas y nuevas respuestas…