Al cerrar el telón de un año que termina y filosofar sobre lo vivido me pude percatar que los seres humanos suelen buscar una calificación malo o bueno al año que termina. En esta oportunidad lo invito a ver la vida a partir del 2026 con una nueva arista.
Debemos tener muy claro que los años vividos nunca serán perdidos, desde luego algo aprendiste, algo creciste. Si vas a definir el año que termina, puedes evaluar observando su manera de actuar: Compartiste lo suficiente, su generosidad y amabilidad llegaron a su máxima expresión; hizo todo lo que pude, o hubiera podido hacer más; amo incondicionalmente, o más me limité a dar pequeñas migajas en pocas muy oportunidades.
Se debe tener muy claro que la vida depende de cómo se elige vivirla: juzgar o amar, o exigir o dar, actuar o vegetar hasta morir, respetar o reprochar, servir o pedir, elecciones personales, acompañadas de resultados exactos según la decisión tomada.
Iniciar un nuevo año es también una nueva oportunidad de empezar a crear y dejar de pedir, quejar, temer y sufrir, para así cambiar una vieja y absurda manera de vivir, que afirma lo que no se tiene, clamando a un ser exterior, que me dé lo que no doy.
Amiga o amigo mío, sepa que siempre hay una latente realidad, la queja es el alimento de la ingratitud, pedir y no hacer es negarse a crear, resignarse al lamento y la tortura de sentir la desventura de creerse inútil, impotente e incapaz, cuando en realidad eres poderoso y todo lo puedes lograr.
Tener siempre muy presente que pedir es negarse a hacer, es afirmar algo que no tenemos e inmediatamente el universo actúa y acentúa la carencia.
Tengamos siempre muy claro que agradecer es revelar una verdad contundente: “vivimos en un universo poderoso y generoso”, pedir es temer, es enceguecer el corazón y la razón, es limitar la mente y cortar las alas del sueño grandioso que nos acompaña silencioso en nuestro interior.
Es preciso estar claros que a cada instante debemos recordar: “Cuando afirmo que lo tengo, si no dejo que la mente se interponga, el universo obedece mi instrucción y creo cualquier cosa con bastante precisión”.
“Vivo en un universo generoso, que entrega a todos lo que agradecemos con amor, magnetiza y multiplica aquello que con todo el corazón y sin dejar que actúe la razón, agradecemos con fervor y devoción”.
Tengamos muy claro que agradecer es dar por hecho lo anhelado, es verlo en los ojos de la mente realizado, y cuando esto sucede la magia de la vida entra en acción, con suma obediencia comienza la construcción de la nueva versión, de una vida realizada que siempre logra crear todo lo que con el corazón agradece sin ponerle condición.
Confiesa al universo una gran decisión que ahora mismo puedes tomar, el gran proyecto de vida que en este nuevo año quieres realizar: “a partir de este instante, cambio mi forma de pensar y de hablar, dejo de pedir el trabajo hermoso y bien pagado, que hace tiempo anhelo con tristeza y desazón, y empiezo a agradecerlo con alegría y fuerte emoción.
No pido más la paz para mí ser interior, agradezco el tenerla adentro de mi corazón. Abandono la idea de implorar por mi salud, empiezo a cuidar mi cuerpo, amarlo y agradecer con alegría su belleza y fortaleza. No exijo a la vida el amor que no ha llegado, agradezco con alegría todo el que ahora puedo dar”.
Hay un
amoroso diseño detrás de cada suceso, agradezco rebosante de alegría vivir esta
bella realidad, sin nada que pedir y todo por agradecer.

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