Mi estimado amigo Augusto. Comencemos diciendo que el día 14 de enero de
cada año, el cantón de Santa Cruz, en la provincia de Guanacaste, se llena de
alegría, música, cultura, cimarronas, bailes y comidas tradicionales, con el
objetivo de celebrar de la mejor manera las Festividades del Santo Cristo de
Esquipulas.
Esta es una fiesta característica del cantón, la cual se basa en la
devoción de sus habitantes al Cristo Negro de Esquipulas. La celebración la
componen seis actividades principales:
La Demanda: Consiste en que el mayordomo viaja con la imagen del Cristo
de Esquipulas a cada una de las casas hasta que se cubra todo el cantón de
Santa Cruz. En general, esta actividad se realiza por varios meses,
específicamente entre noviembre y mayo. Durante el recorrido realizado, una
campana va sonando indicando a los devotos la llegada de la imagen a sus
hogares.
Turno a Esquipulas: En muchos pueblos se tiene la costumbre de que,
después de la realización de la Demanda, se celebra un turno en honor a la
imagen sagrada. Muchos devotos, como acción de gracias por la buena cosecha y
salud de sus animales, ofrecen cierta parte de sus ganancias para que estas
puedan ser vendidas en el turno.
Entrada, Víspera y Festividad: La Demanda termina por lo general el 13
de enero, en el pueblo de Arado, por lo que la Víspera empieza haciendo una
vigilia hasta Santa Cruz, que termina a las 3 de la tarde, hasta una casa en
donde preparan al Cristo para la Entrada.
La Víspera inicia a las 3 de la tarde, hora en la que los devotos se
preparan para esperar a la sagrada imagen. Una hora después, el Cristo realiza
su conocida entrada en Santa Cruz, momento en el que se pueden dar por
iniciadas las festividades típicas de la localidad.
Para este momento, las calles santacruceñas se decoran con flores,
palmas y cintas de papel de variados colores, en forma de guirnaldas. Dicha
procesión es liderada por los monaguillos de la iglesia, posteriormente siguen
los niños vestidos de ángeles, los indios promesanos, y al final se encuentra
el Cristo de Esquipulas.
Ahora paso a describir la Danza de los Indios Promesanos
Esta es una actividad muy representativa de las festividades, la cual
consiste en que un grupo de personas vestidas de indígenas realizan bailes y
cantos al Santo Cristo de Esquipulas, durante La Demanda.
El grupo está conformado por: Una pareja de Capitanes, quienes dirigen
el grupo; una pareja de indígenas “viejos”, quienes representan la edad madura;
muchas parejas de indígenas “intermedios”, que identifican a los hijos de la
familia; y una pareja de Cumiches, que tienen el papel de los niños de la
familia.
Hagamos ahora un poco de historia religiosa. Aunque la devoción al Cristo Negro de
Esquipulas en Guatemala se da a principios de la Colonia, en Costa Rica inicia
poco antes de la independencia, un 14 de enero de 1804, cuando en la población
de Santa Cruz aparece accidentalmente uno de los peones o Esquipulitas de aquel
famoso Cristo Negro de la ciudad de Esquipulas, ubicada en el sureste
guatemalteco, cerca de la frontera con Honduras.
Al parecer
un delincuente había robado esta imagen y procuraba venderla a buen precio,
pero las autoridades españolas asentadas en el Reino de Guatemala le seguían de
cerca la pista.
Aquel
furtivo ladrón logró esquivarlos y llegar a estas tierras del Partido de Nicoya
y procura negociar la imagen con unos vecinos por los parajes del Diriá, pero
al sentirse acorralado por las autoridades huye de nuevo, dejando en su
escapatoria, colgada, en un árbol de coyol junto al río, aquella valiosa imagen
del que llamaron “El Negrito”, sin intentar nunca jamás recuperarla. Un vecino
decidió recoger y guardar la imagen en su casa, pero la sorpresa la tuvo a la
mañana siguiente, ya que El Negrito había desaparecido, encontrándolo horas
después en el mismo coyol. Volvió a tomarlo y lo llevó de nuevo a su casa.
El
asombro fue mayor al día siguiente, pues de nuevo lo encontró colgando en la
misma rama palma del coyol, hecho que se repitió tal cual al tercer día
consecutivo del hallazgo. Fue hasta entonces que los vecinos comprendieron que
aquel Cristo Negrito quería quedarse entre ellos y que se le construyera un
templo en medio de la vecindad.
Santa Cruz ha sido una de las poblaciones
guanacastecas donde primero se asentó la población negra, manteniéndose
histórico el poderío afro-caribeño en estas tierras de la pampa guanacasteca
hasta el día de hoy, por lo que un Cristo Negro sería muy bien recibido entre
esta humilde gente, particularmente de los guardaban rencor contra la población
nicoyana que los había expulsado muchos años antes, y solo gracias al obispo
Morel de Santa Cruz habían logrado repoblar y dominar el valle del Diriá.
Aunque no está tan claro el origen mayoritario
de la población de tez oscura, sin duda alguna el Cristo Negrito logró calar en
el alma y las tradiciones populares de este folklórico cantón.
Las imágenes de Esquipulitas, llamadas desde
entonces “peones”, caminan de casa en casa y de pueblo en pueblo, gracias a la
fe de sus seguidores. Al anochecer se dan las tradicionales comederas, velas,
rezos, cantos y bailes con marimba que alegran su visita casa por casa.
El mayordomo del pueblo vigila para que la
imagen del peón mantenga su recorrido por todas las casas de la comunidad donde
le recibieron. Era común escuchar de mayordomos famosos del templo principal de
Esquipulas que “le pedían plata prestada” al Santo para resolver algunas deudas
personales o simplemente para echarse unos tragos, sin devolvérsela nunca… La
demanda de las velas y los rezos son parte de esta antigua tradición que
todavía hoy sigue acompañando el peregrinaje de los Esquipulitas por el cantón.
Recordando los antiguos tributos que los
indígenas entregaban a sus dioses y posteriormente a los conquistadores
españoles, quedó la costumbre del folclórico baile de los indios promesanos,
en el que varias parejas de indios, esplendorosamente vestidos, se presentaban
ante el Cristo de Esquipulas, para entregar su ofrenda en medio de cantos y
bailes típicos en los que todos tenían voz y un espacio importante. El grupo
iba encabezado por una pareja de ancianos, seguida por otra de jefes y así
sucesivamente hasta llegar a 14 parejas, finalizando con una de jóvenes y otra
de niños, a quienes se les llamaba los “cumiches”. Con la entrada de los indios
promesanos dan inicio las fiestas religiosas populares del primer mes del año.
La población negra guanacasteca ha ocupado un
puesto privilegiado en nuestra historia provincial, a pesar que no se le haya
reconocido su preponderancia en los libros de historia ni se hayan reconocido
las gestas de sus mejores representantes. El hecho que una población entera se
haya identificado plenamente con un Cristo negro nos hace un llamado de
atención para que tanto las familias, la escuela, como las comunidades, sepan
proponer modelos válidos a seguir, con los cuales la gente sienta la alegría de
identificarse plenamente, en particular si pertenecen a un sector marginado o
excluido de la población, como lo fue por siglos la cultura afro-caribeña.
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